miércoles, 25 de mayo de 2016

Autores: Rosario Castellanos Figueroa

¿Ya vieron la imagen de Google el día de hoy?

91º aniversario del nacimiento de Rosario Castellanos
Bonita imagen de una mujer Mexicana, La poetisa Rosario Castellanos Figueroa que vio la luz por primera vez en la ciudad de México el 25 de mayo de 1925.


Esta mujer es una de las poetisas mexicanas más importantes, se destacó por escribir no versos de amor aunque también los tiene; sin embargo sus letras reflejan a una mujer que reflexiona sobre política, desigualdad y discriminación.



Rosario Castellanos, vivió y creció en Chiapas y quedó huerfana cuando apenas cumplía la mayoría de edad, sin embargo eso no fue obstáculo para que se destacara y se convirtiera en la primera escritora de Chiapas; en su carrera se codeó con grandes de la literatura y además de ser catedrática escribió durante muchos años para el Excelsior. 


Su obra trata de temas políticos, ya que concebía al mundo como "lugar de lucha en el que uno está comprometido", como lo expresó en su poemario Lívida luz. 

Consideraba la poesía "un intento de llegar a la raíz de los objetos." Cada tema lo trataba ligado con lo cotidiano y con el interés por el papel de la mujer en la sociedad y por la crítica del enfoque sexista, ejemplificado por su cuento Lección de cocina: cocinar, callarse y obedecer al marido. Su obra de teatro El eterno femenino (1975) se apuntala sobre principios feministas. 

En sus escritos usa el matrimonio para permitir que los personajes femeninos participan en el diálogo, mientras que las mujeres no se habían incluido en los diálogos en el pasado. Se utiliza el lenguaje como instrumento de poder y dominación entonces, sin una voz, las mujeres pueden ser dominadas por los hombres de esta manera se interpreta que el matrimonio era una forma de demostrar la dependencia de la mujer y la falta de identidad.
Rosario Castellanos falleció en un accidente casero desafortunado, pues al salir de bañarse sufrió una descarga eléctrica con una lámpara, esto fue cuando contaba con 49 años.

Algunos de sus poemas

Presencia
Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
Mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba.

Esto que uní alrededor de un ansia,
De un dolor, de un recuerdo,
Desertará buscando el agua, la hoja,
La espora original y aun lo inerte y la piedra.

Este nudo que fui (inextricable
De cóleras, traiciones, esperanzas,
Vislumbres repentinos, abandonos,
Hambres, gritos de miedo y desamparo
Y alegría fulgiendo en las tinieblas
Y palabras y amor y amor y amores)
Lo cortarán los años.

Nadie verá la destrucción. Ninguno
Recogerá la página inconclusa.
Entre el puñado de actos
Dispersos, aventados al azar, no habrá uno
Al que pongan aparte como a perla preciosa.
Y sin embargo, hermano, amante, hijo,
Amigo, antepasado,
No hay soledad, no hay muerte
Aunque yo olvide y aunque yo me acabe.

Hombre, donde tú estás, donde tú vides
Permaneceremos todos.

Agonía Fuera del Muro
Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren , cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.

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