jueves, 9 de junio de 2016

UN REALISMO MÁGICO...


Hola de nuevo, bienvenidos a su gustada sección (inserte aquí un nombre bonito). Esta vez vamos a jugar a "adivina el libro". Sí, es mucho ociosidad... Pero vamos, estamos en un blog! Hay que disfrutar el momento!

Este libro está estructurado en  doce capítulos que equivalen a cada mes del año. Nos habla de una historia de amores, pasiones y desengaños, mismos que harán que despierte nuestro apetito y nos hará disfrutar de una historia tanto original como única.

La historia nos habla de un amor intenso, pero amargado por una tradición familiar que dicta que es obligación de la hija menor cuidar de la matriarca hasta su muerte. Nos cuenta cómo es que él, en su afán de permanecer cerca de su amada, decide desposar a su hermana mayor con la única intención de continuar fiel a su amor.

Esta situación incrementa la rivalidad y fricciones viejas entre ambas hermanas, generando toda clase de situaciones de humor ácido que le dan a la novela ese toque necesario para conseguir el equilibrio entre el drama y la comedia.

Ya saben de qué libro estamos hablando? Espero ya lo conozcan y lo hayan disfrutado tanto como yo por la sencillez del mismo, es un libro corto que puedes leer en un día pero de bellísima redacción que te deja un gran sabor de boca. Agrego a esta redacción un extracto de este hermoso libro, la teoría de las cerillas, mi parte favorita. Igualmente les comento este libro lo pueden ya encontrar en la EmBrionteca para que lo puedan leer, ya sea que ya lo hayan leído con anterioridad o esta sea su primera vez.

..."Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso, el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión que haga reavivarlo.

Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse una de ellas es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.

- Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. -¡Qué ciertas eran estas palabras! Si alguien lo sabía era ella.

Desgraciadamente, tenía que reconocer que sus cerillas estaban llenos de moho y humedad. Nadie podría volver a encender una sola. Lo más lamentable era que ella sí conocía cuáles eran sus detonadores, pero cada vez que había logrado encender un fósforo los habían apagado inexorablemente. John, como leyéndole el pensamiento, comentó:

-Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo.-

Tomando una mano de Tita entre las suyas, fácil añadió:

- Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillas húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio.

Tita dejó que unas lágrimas se deslizaran por su rostro. Con dulzura John se las secó con su pañuelo.

- Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo las cerillas una a una. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todas de un solo golpe, producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte…

Desde que mi abuela murió he tratado de demostrar científicamente esta teoría. Tal vez algún día lo logre......"



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